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Se acerca el día X

El día X se acerca peligrosamente. Hace casi casi 31 años mi abnegada madre florecía cual petunia en primavera y de sus entrañas salía un bebé gordo, rosa y de buen yantar. “¡Déjamela ver! Solo para comprobar si le falta algo…”, decía mi tía Maripili, siempre tan perspicaz. Y al bebé no le faltaba nada de nada. 3-800 y un arsenal de horteradas rositas (mi madre es de las de puntilla + lazo + cocotela = discreta vestimenta) preparadas para dar el pistoletazo de salida a una vida marcada por la locura atemporal.

Y llegaron los primeros cumpleaños. El acontecimiento nacional, por lo menos en el Stadium Casablanca.

“Cariño, trae a tus amiguitos que os he comprado medias noches y una tarta”…

Y la pequeña Adri aparecía de pronto seguida de un séquito de 50 minúsculas personitas que, en fila india de a dos, llegaban hasta una aterrorizada Montserrat.

“Pero cielo, ¿todos estos son amiguitos tuyos?”. “Si, mamá”.

Y el si mamá iba acompañado de una dulce sonrisa y una tierna mirada desafiante (esta sigue siendo mi táctica…) Así que a Montserrat no le quedaba más remedio que hacer efectivo el milagro de los panes y los peces y alimentar a todo un batallón infantil.

Luego le llegaba el turno a Manolo, que sacaba la trompeta, nos ponía firmes a todos y nos llevaba hasta el parquecillo que había antes de llegar a la ‘plaza del pueblo’. Ahora lo han modernizado, han puesto césped artificial y los columpios son de fibra sintética, pero en aquel entonces era todo barro y óxido. Mucho más auténtico. Y el patriarca había colocado piñatas y globos sorpresa colgados en un alambre que rodeaba el parque de árbol en árbol. ¿De dónde habría sacado 50 pañuelos para taparnos los ojos? Es uno de los grandes misterios de la humanidad. El caso es que taparnos los ojos, pinchar los globos con un alfiler y rebozarnos de harina o similares era todo uno.

Pasaron los años y los baños de harina dieron paso a los baños de ponche, los DJ y la música hortera que tanto me divierte (una no puede ser perfecta). Siempre había un garito disponible para alojar a mis amigos, primero adolescentes y luego post adolescentes –que viene a ser parecido- Los tirones de orejas, el cumpleaños feliz y un número de invitados que siempre roza la treintena si se convirtieron en un clásico. Montse pasó de las medias noches a la tortilla de patata y mi padre pasó de capitán de las tropas infantiles a chófer del séquito real de Arpita.

Los 30 me sentaron como una banderilla con salmonela, como una croqueta revenida, como un huevo frito con yema de huevo duro. Este año, el día X se acerca peligrosamente. Es posible que le muerda un ojo al primero que se me aproxime y me diga felicidades, ya veremos…De todos modos, el trámite festivo ya pasó y podemos aprobarlo con nota. No hubo ni globos sorpresa, ni tortilla de ‘la Montse’, ni piñatas, ni medias noches. Pero hubo mucha gente que hace que cada día tenga ganas de salir a la calle para continuar haciendo gala de mi locura atemporal. Ya tengo mi primer regalo. “Lleva un vestido como el tuyo y tiene tus zapatos rosas… (Reminiscencias de las puntillas de antaño, supongo)”

 

Gracias, sois los mejores.

1 comentario

Smi -

31 dia X, cuantos recuerdos por el camino, cuantas personas y cuantas vivencias. A mami la tactica de "la sonrisa y mirada desafiante", a Manolo ni eso le hacía falta.Los 30 sin piñatas, tortillas las de los lunes, sorpresas alguna habría (han sido tiempos duros). Este día 31X solo esperamos y pedimos que despues de tanta lucha, seas FELIZ ¿lo veremos?. Un beso y un abrazo muy fuertes. FELICIDADES