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PINUP cambia de cara

Año nuevo, vida nueva en todos los sentidos. Este va a ser un año de cambios de manera que he decidido cambiarle el aspecto también a este blog y actualizarlo un poquito. Así que los navegantes que quieran seguir mi camino en las turbulentas aguas de Internet podrán encontrarme

aquí


Bienvenidos todos.

03/01/2011 17:49 pinupball Enlace permanente. Mi cosecha No hay comentarios. Comentar.

Un poquito de ética por favor...

La ética periodística podríamos decir que se compone del conjunto de normas que regulan la conciencia profesional de un informador. La profesión de periodista es apasionante pero últimamente son muchos, sobre todo en el medio audiovisual, los que deben estar quedándose sin conciencia. Gracias a ellos, los que nos consideramos comunicadores honrados sentimos vergüenza ajena de nuestros propios colegas. ¿Desde cuando es ético entrar a una propiedad privada y grabar sin permiso? ¿Desde cuando es ético no respetar el derecho a la intimidad de personas anónimas?

Criticamos mucho a Tele 5 por sus prácticas, en ocasiones, poco ortodoxas pero lamentablemente no son los únicos. En los últimos días, Aragón Televisión ha vulnerado el derecho a la intimidad de algunas personas que a día de hoy se preguntan si tendrán algún derecho a poner una denuncia.

Pongamos un ejemplo bastante próximo a la realidad…

Un buen día, un equipo de Aragón Televisión se planta en tu lugar de trabajo, una chatarrería, cámara en mano preguntando si les das permiso para grabar. Tú les contestas que no. Ellos insisten y te instan a que hables sobre la actual situación de los robos de cobre. Tú les dices que no quieres ser partícipe de ningún reportaje para Televisión y “off the record” les explicas lo que sabes sobre el tema dejando muy claro que no quieres aparecer en pantalla (ni tú, ni tu empresa). Varios días después tú y tu empresa sois los protagonistas de la sección del Informativo “En Plano Corto" de Aragón Televisión. El equipo de esta cadena, al que amablemente atendiste y al que dejaste clara tu postura de no aparecer en pantalla, llevaba la cámara colgada del brazo pero encendida y no solo te han grabado a ti, sino a todos tus empleados. Eso si, han tenido la decencia de pixelarte la cara.

Tras ver esto a mí me surgen muchas preguntas. ¿Dónde está el límite entre la información y el derecho a la intimidad? Si soy periodista, ¿puedo hacer lo que me dé la gana con una cámara oculta? Si soy un ciudadano normal, ¿dónde empiezan mis derechos ante casos como estos?

No pretendo con esto aleccionar a nadie. Simplemente busco remover conciencias y que cada uno continúe trabajando siguiendo los preceptos de siempre: el respeto a la verdad y a la libertad de expresión. Eso sí, sin dejar de lado a las personas que son las grandes olvidadas en este siglo XXI.  Si pasas por encima de los derechos del que tienes alado probablemente tu trabajo no valga la pena.

Hemos cambiado el cero por el uno, ya estamos en el 2011, y yo para este año voy a pedir una cosa: un poquito más de moral en los medios de comunicación, que buena falta nos hace.

Y ahora la nota de humor, que buena falta nos hace también...

03/01/2011 17:15 pinupball Enlace permanente. Mi cosecha No hay comentarios. Comentar.

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La corona del Roscón de Reyes

Tengo una amiga que está estudiando historia medieval y sabe mucho de eso. Lo digo porque ayer estaba tranquilamente huyendo del cierzo entre las mantas de cuadros de la familia arpa y me vino ella a la cabeza. Telediario primera edición, un tipo de la redacción de baleares dice algo así como…”El canto de la Sibila se incorporó a la liturgia de la misa de Gallo, en maitines, en la procesión de los profetas. Se cantaba en los territorios de la corona catalanoaragonesa”. Y yo, que estaba haciendo un sudoku mientras escuchaba de fondo la información del día de Navidad, levanté la cabeza estupefacta y pensé: ¡mande???

Sinceramente, nunca fui muy de historia si nos alejamos de los libros de Ken Follet pero cuando alguien te toca la fibra sensible y se apropia de lo que es tuyo comienzan los desencuentros…

La primera vez que escuché a alguien acuñar la expresión “Corona Catalanoaragonesa” me sonó a chiste y me zumbaron los oídos, de modo que intenté documentarme. Tras realizar diversas pesquisas llegué a la conclusión de lo que ya me temía: que Barcelona nunca pasó de ser un condado (que me perdonen los catalanes a los que tengo en alta estima) y que el reino venía de Aragón, le pese a quien le pese. Hoy es hoy, y el gobierno central parece que de vez en cuando se olvida de nosotros, pero ayer es ayer. Aragón es humilde y pecamos de no luchar por lo que nos corresponde pero el pasado está escrito y también es el que es.

Heraldo de Aragón parece que también estaba ojo avizor y al igual que a mí ayer, a las 3.35 de la tarde, le chirriaron los oídos. Hoy ha publicado una columna en la que da un toque de atención a Televisión Española simplemente con ánimo de que empiece a documentarse correctamente.

A mí me gusta Cataluña y todo hace indicar que pasaré allí algunos de los mejores años de mi vida pero señores, documéntense y al papa lo que es del papa (y pongo “papa” en minúsculas no sea que la RAE me dé el primer cachete). A pesar de todo, y desde el más profundo cariño; visça el Barça y aúpa Guardiola, que no es rey pero bien podría ser digno Conde de Barcelona. :D

Adiós rutina, adiós

Miro a través de los cristales y veo frío. Lo siento adosado a cada uno de mis huesos.  Estamos en diciembre, estamos en Zaragoza y supongo que es normal. Es Navidad y generalmente me preocupan estas fechas por varios motivos. El primero y más importante: las circunstancias te obligan a ser feliz, o al menos parecerlo, por huevos. Si o si. A mí eso me da mucho coraje aunque lo cierto es que este año mis preocupaciones van por otros derroteros. La falsa felicidad de familias mal avenidas me importa más bien poco. Y es que, tras cuatro años cómoda o incómodamente escondida en la rutina acabo de pulverizarla y caigo de nuevo al más absoluto vacío. Hace poco alguien me dijo que la vida es para los valientes y yo debo ser de esos.

"El hombre es un animal de costumbres pero no hay que olvidar que la costumbre mata al hombre"

Ayer dije Adiós a cuatro años de experiencias y vi llorar a varios compañeros. Eso me hace pensar que algo hice bien, al menos de puertas para dentro. Hoy me he secado las lágrimas y me toca empezar a pensar en el futuro. Me toca empezar a construir de nuevo.

Estos días he escuchado frases que cuidadosamente he grabado a fuego para que jamás caigan en el olvido. Una de ellas: “tú nunca caminarás sola”. Al final, eso quizá es lo más importante. Nunca sabes muy bien hacia donde navegas pero si lo haces de la mano buena gente, llegas a buen puerto.

Calavera me ha regalado un marco con la foto que mejor resume los últimos cuatro años de mi vida.

Me he emocionado yo y nos hemos emocionado todos porque han sido cuatro años de felicidad compartida, salpimentada de alguna que otra maldad, aunque siempre es mejor quedarse solo con lo bueno.

Queda una semana para noche vieja y este año si va a ser el de quemar todos los viejos fantasmas y desempolvar nuevas ilusiones. Nueva ciudad, nueva casa, nuevo trabajo (si llega), nuevos amigos… Un arduo trabajo que comenzará con el año nuevo. Solo me queda decir: “Bienvenido 2011, te esperamos con los brazos abiertos”.

PD: Gracias a Jósatres por la nominación a abandonista del año pero... pinup vuelve para quedarse :D

25/12/2010 14:27 pinupball Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Buscando la honestidad

Honestidad. Dícese de aquella persona decente o decorosa, recatada, razonable y justa. Para mí la honestidad es uno de los valores más importantes. Me gusta verla en los demás y, por descontado, aplicármela a mí misma. Si algo no te gusta, deja de criticarlo y aléjate. Eso mismo es lo que acabo de hacer yo.

Hace unos meses escribí un post, ese que ha estado encabezando las andanzas de pinup durante meses. Desde entonces no me había atrevido a escribir nada más porque “Toda la verdad” me dejó bastante tocada. Mucha gente me dijo que lo eliminara, que lo hiciera desaparecer del blog por las repercusiones que podía traer plasmar mi verdad tan abiertamente. Pero no fui capaz de mutilarlo. Ahí seguirá, para la posteridad, en esta plataforma digital por si a alguien algún día le resuelve alguna duda.

Desde aquel 26 de mayo he estado evitando aproximar mi tecla a este foro. No me parecía honesto criticar y seguir nadando en la misma pecera. Ahora, que he dimitido y estoy a punto de abandonar la pecera y lanzarme de cabeza al mar, me siento libre para seguir opinando.

El año está dando sus últimos coletazos y yo mientras me dedico a hacer resúmenes de lo que ha sido mi pequeño pedazo de vida en ZTV.


 TRABAJOS

 

Mientras los demás preparan sus cenas de Navidad, yo me entretengo montando el rompecabezas de lo que será mi vida a partir de ahora. Por segunda vez en cinco años, toca volver a empezar de cero.

Desaparezco de la caja tonta pero vuelvo a mis teclas. Vuelvo a pinup para seguir opinando, descubriendo, compartiendo… Pero lo mejor de todo, con la alegría de saber que sigo siendo honesta.

PACHECO

Hay veces que nos ponemos a dramatizar porque no llegamos a final de mes, o porque el tonto de turno nos ha dicho una palabra inapropiada. Hay veces que nos ahogamos en nuestras propias miserias sin intentar dimensionar lo que nos ocurre.

Como decía el otro día una compañera “nuestro problema es siempre el más importante hasta que nos llega otro peor”. Esperando que no lleguen problemas peores, y pensando en cómo capear un temporal que no va a tardar en llegar, hoy quiero dejar aquí un mensaje de optimismo y superación.

El otro día me tocó hacer un reportaje de los que dejan huella. Él es artista, habla mucho y con pasión porque cree ciegamente en lo que te cuenta. Un problema de salud lo dejó atado a una silla de ruedas que poco a poco ha ido convirtiendo en un auténtico coche de carreras. Joaquín Pacheco corre maratones y los corre con el corazón. Un día decidió que además de utilizar sus manos para hacer obras de arte, las utilizaría para girar a mil revoluciones las ruedas de su bólido. Lo ves pasar como un rayo por el parque Primo de Rivera y piensas “esa silla lleva rodando el tesón en persona”.

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Quise preguntarle muchas cosas pero Joaquín es de los que te envuelve con la palabra y al final me quedé con las ganas de alguna pregunta más. Espero tener la oportunidad de repetir. Quizá lo secuestre de nuevo entre mis dulces garras este domingo en la media maratón. Una vez más tengo que reconocer que ser periodista te da la oportunidad de meter las narices en historias que huelen a jazmín del bueno. Gran profesión, lástima que nos lo pongan tan difícil chicos.

 

Crónica de un ascenso anunciado

Estos días han pasado muchas cosas y casi todas buenas. La tiranía continúa en su sitio y los imbéciles también pero ni ellos han logrado impedir que vuelva a disfrutar trabajando.

Faltaban cinco minutos para que terminara el partido. Las gradas ya se habían convertido en una ola de alegría que rompía una y otra vez contra una cancha plagada de rojillos. Arriba en el marcador y el ascenso prácticamente consumado.

“No puede pasar hasta 3 minutos después de que el árbitro pite el final del partido”, me decía el segurata.

“Si señor, no se preocupe que nos quedamos en el túnel de vestuarios”… mentira cochina y de las gordas. En cuanto vislumbré un trocito de cancha empujé al cámara hacia la pista. “¡Graba, graba!”.

Fueron tres minutos en los que no pude apartar los ojos del público. A pie de campo veía sobre mi cabeza a 10.000 personas eufóricas, pletóricas, henchidas de felicidad. Se me escapó una enorme sonrisa, quizá de orgullo porque al fin y al cabo ese era mi equipo. El equipo al que he estado siguiendo alcachofa en mano toda la temporada.

El árbitro pitó el final y yo salté a la pista cual fierecilla indomable. Me sentí chiquitita entre los abrazos y lágrimas de los protagonistas. Durante unos instantes no dije nada, no quería romper la magia de aquel momento tan fugaz como emotivo. DP estaba en el suelo abrazado a su inseparable Elonu. Las moles caídas y bañadas en lágrimas. Edu buscó mi abrazo, quién nos iba a contar aquello hace 10 años, y yo busqué al capi. No sé si lloraba o reía, por un momento la imagen se había convertido en un enorme borrón rojo. “Estoy muy feliz de devolver al CAI al sitio que le corresponde”, decía Matías emocionado.

Ni Quinteros, ni Edu, ni Rivero, ni DP, ni Junyent, ni por supuesto mi entrañable Abós se escaparon a mi micro. Los perseguí hasta la extenuación. Quería que mi cámara dejara constancia de todo. Quién sabe si dentro de unos años algún ‘pobre’ redactor tendrá que rescatar de los archivos de ZTV estas imágenes.

 

Por si nadie rescata esas imágenes, aquí algunas curiosidades

 

Los seguimos hasta la plaza de España y allí yo cumplí mi promesa. Me llevé ese gorrito negro que tanto le gustaba al míster. “Lo volverás a ver cuando logres ascender al equipo”, le dije un día. Y ahí estaba yo gorrito en ristre rodeada de aquellas torres que saltaban, cantaban, chapoteaban en la fuente y tocaban (o mejor dicho) destrozaban un bombo.

Ayer me tocó asistir al último entrenamiento oficial de la temporada. Ya está todo el pescado vendido y los ‘chavales’ se dedicaban a hacer el ‘capullín’ tirando de medio campo. Me invadió entonces una tremenda nostalgia. Tonta nostalgia. Y es que todo ha terminado y a partir de ahora empieza otra historia que nadie sabe si será tan bonita como la de esta temporada. ‘Alguien’ me aseguraba que había sido un año duro en las entrañas del Club. Seguramente, pero para mí ha estado bien, muy bien. Veremos lo que nos depara la ACB.  

 

QUIERO

Quiero repasar tus contornos con la yema de mis sentidos,

quiero contemplar tus pupilas espejo de mis latidos,

quiero latir al compás de tus miedos

quiero escapar de tu puzle de corazones manidos.

Quiero esconderme en una ola de tu marejada,

quiero ser tempestad en tus días de calma,

quiero convertirme en el suspiro que inunda tu alma,

quiero embarcarme en tu vida,

ser la mortaja en tu última parada.

Que cada noche muera entre tus brazos,

que cada mañana me encuentre en tu regazo.

Quiero quererte, abrazarte, tenerte,

cuando no te alcancen mis manos.

 

Un acorde más

Hay canciones que la primera vez que las escuchas te ponen los pelos de punta. Muchas veces depende también de tu estado de ánimo. Si estás out una canción te puede dejar en fuera de juego en un plis. Hay muchas. Se me ocurre por ejemplo aquella de Rosana que me hundió en la más absoluta miseria ya en los primeros acordes. Pero aquí quiero dejar dos pequeños tesoros. El primero me lo regaló un amigo y juro por las zapatillas del pato Donald que me remueve las entrañas cada vez que la escucho.

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El segundo tesoro llegó vía Ávila. Gestado entre murallas por un joven muchacho al que a este paso no voy a tener el placer de conocer. Entre susurros descifras una letra que cala hondo, temerosa ante un cenizo destino que siempre nos obliga a despedirnos tarde o temprano de los que más queremos. Me gustaba en su voz y ahora la escucho en la de Sergio Dalma y también me gusta. Eso sí, el mérito siempre para Marazu que fue el que pasó la noche en vela acunando y mimando a “miedo”.

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Parece mentira que de una ciudad tan pequeña puedan salir talentos tan grandes. Será que desayunan mucho Isostar. En el mundo hay mucho mediocre pero gracias a dios hay personas que mantienen el listón alto.

 

Un amor imposible

No recuerdo el día que decidí empezar a jugar a baloncesto, era demasiado pequeña. Seguramente la decisión la tomaron por mí. Seguramente no supe si aquello me gustaba o no hasta varios años después. Mis padres creían, con acierto, que la niña crecería mejor rodeada de deporte, balones, amigos de los que se hacen en las canchas. Por eso de chiquitilla juagaba a tenis, a baloncesto, entrenaba a natación y en invierno me apuntaban a cursillos de esquí.

Las primeras imágenes que me vienen a la cabeza con un balón de básquet  son en Compañía de María. Una niña pequeña, más bien bajita, con una coleta rubia a un lado atada con ese lazo de todo menos discreto. No me gustaba meterme en follones. Me daba la sensación de que el resto de las niñas eran más fuertes que yo, por eso cuando el árbitro pitaba eso de ‘lucha’ nunca me pillaba por el medio. Pero los años pasaron, la niña creció un poco, fue dejando uno a uno el resto de los deportes y se quedó con el baloncesto.

En Compañía entrenábamos tres días a la semana al aire libre. En invierno pasábamos mucho frío y en verano te puedes imaginar… El suelo era de gravilla y cada caída significaba un escorchón que duraba varias semanas. A los 13 o 14, me ficharon en el Casablanca y pasé del azul al verde. Fue por aquel entonces cuando hicieron el pabellón cubierto en Compañía, ¡a buenas horas!

Habían sido buenos tiempos para el baloncesto en Zaragoza. Cuantas mañanas nos dejamos la garganta en la Granja animando a las chicas del Banco Zaragozano y en un nuevísimo Príncipe Felipe animando al legendario CAI Zaragoza.

En el Casablanca comenzó una nueva etapa que dejó alguna amiga que hoy en día sigue dando guerra e incluso haciendo de celestina. Seguíamos entrenado al aire libre, pero pasamos de la gravilla al cemento. Ya no era la más bajita, pero ahí estaba la coleta rubia ladeada atada con una goma a juego con la raya de los calcetines. Ganamos ligas, trofeos y acumulamos un largo etcétera de buenos momentos. El CAI Zaragoza desapareció, por esos designios de la vida dejé el baloncesto y el Stadium decidió construir un pabellón cubierto, ¡a buenas horas!

Fueron los siguientes unos años alejada de las canchas. La niña ya no era tan niña, ya no llevaba coleta. Zaragoza ya no tenía equipo en ACB, tampoco el baloncesto femenino estaba demasiado boyante. Tan solo los buenos momentos con el Hispano C. Helios mitigaban un poco esa sensación de pérdida.

Por eso, hace 8 años, cuando salió adelante el nuevo proyecto del CAI Zaragoza fuimos muchos los que recuperamos un trocito de nuestra esencia. Por supuesto, me hice socia.

La primera temporada éramos Pin y Pon, el pack, y nuestros lazos con el CAI se estrecharon en la línea de… ‘juventud divino tesoro’. Los viernes eran día de partido, cena y copa (muchas veces con ellos). Y así fue durante varios años. Seguro que en aquella época nos dedicaban algún que otro triple. La furia rojilla me costó muchas lágrimas y me regaló también alegrías, la más grande, el día del ascenso.

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Ese día, había pasado ya de aficionada a periodista deportiva, lo que son las cosas. Para aquel entonces, había pasado de sentarme en la última fila a seguir los partidos desde las butacas de prensa. Fui a la fiesta de ascenso, quizá en memoria de la citada ‘juventud divino tesoro’. Pero la alegría duró 365 días, lo que le costó al CAI volver de nuevo a la LEB. Así que seguimos sufriendo, ahora entre las cámaras de televisión, encima del palco. Pero es muy posible que este viernes repitamos fiesta, repitamos lágrimas de alegría, repitamos ascenso. Porque mi historia con el baloncesto viene de largo y porque quedan muchas páginas todavía por escribir. Ahora tocan páginas de gloria. Las vacas flacas…mejor las dejamos para la economía, ¿o no?

 

 



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